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... La que más altares tiene...

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CATÁLOGO 2013-2014

Siguiendo la línea de inspiración de Sofía Cortés, basada siempre en la tierra aragonesa, hemos completado un bonito catálogo con las piezas más famosas de la colección.

Están disponibles en todas nuestras redes de distribución y puedes conseguir la que más te guste en nuestra web o por encargo en tu comercio o delegado solidario habitual.




Las Pilis en San José

Lo anticipamos en nuestra web y en facebook; Las Pilis ya están en San José, y, además de la mano de la familia Lahoz con Fernando y Aurelio a la cabeza;la tercera generación de joyeros de esta familia.  

"Conocíamos LasPilis por la red. Nos gustaba el producto porque era fresco, exclusivo y original y pensamos que podría encajar entre nuestros clientes. Además nos gustó especialmente su cara más solidaria y decidimos contactar con LasPilis y sumarnos a su red de distribución", nos cuenta Aurelio mientras estudia con detenimiento una de las piezas.

Estos hermanos, hijos de Aurelio Lahoz, regentan la joyería que lleva su nombre en el número 152 de la Avenida de San José. "Son la tercera generación", nos cuenta su madre, Dª Pilar Lostao sonriendo a los recuerdos, y viajamos con ella a la ternura con que se cuentan esas historias que tanto nos gustan y que nos hablan de recuerdos de personas que fueron reales, de esfuerzo y de lucha, de alegrías y tristezas, pero, sobre todo, de sueños que se hicieron realidad...

Desde 1967, la familia Lahoz, ha engalanado su marca desde la tradición basándose en un servicio de confianza y calidad. "Llevamos aquí toda la vida y tratamos de ofrecer siempre el mejor servicio con la mejor calidad. Además de la venta de joyería y relojería tenemos taller propio de reparación, por lo que nuestros clientes tienen la confianza de nuestros servicios y la cercanía del trato que solo los comercios tradicionales podemos ofrecer", añade Fernando.


Son las ocho de la tarde y se acerca la hora de cierre. Dejamos a esta familia con la promesa de volver una y mil veces a compartir su espacio y su compañía. Nos marchamos con la sensación de habér pasado un rato en nuestro propio pasado. Es reconfortante.

Un semáforo. Una luz verde y un monigote andando. La noche sigue cayendo y la temperatura comienza a bajar. Hay calor dentro, pienso volviendo atrás la mirada. Y en los corazónes también, me digo.

Una señora de frente me sonríe. No nos conocemos pero tal vez ha sido una respuesta porque acabo de descubrirme a mi misma sonriendo.

Tenemos que sonreir más veces. Si señor.

Ahí viene Jota. Hasta pronto, San José. Hasta pronto.